miércoles, 26 de septiembre de 2018

TENGO UNA ESTRUCTURA DE URALITA EN CASA ¿QUE DEBO HACER?



Tengo una estructura de uralita en casa, ¿qué debo hacer?

Tuberías, depósitos, techos, canales pluviales, etc., son varios los materiales fabricados con  fibrocemento con amianto, o  uralita (nombre de la empresa fabricante y con el que se conoce este mineral en España), que aún podemos ver en muchas casas. El amianto es un mineral compuesto de fibras microscópicas que está presente en la naturaleza en distintas variedades.

El fibrocemento es una mezcla de cimiento pórland y amianto (o asbesto) que se usaba sobre todo en el construcción, especialmente en la época de los años setenta. En España se ha utilizado amianto blanco sobre todo en la fabricación de placas onduladas de fibrocemento (uralita), aislantes y también en canales, depósitos y conducciones de agua. Pero ahora  en España está prohibido fabricar la uralita, o fibrocemento, con amianto.

Esta prohibición es de diciembre de 2002, aunque desde un año antes ya se prohibía la fabricación y solo se permitía vender lo que ya estaba fabricado. Esta normativa  no afectaba a los materiales que ya estaban instalados y que, por tanto, están permitidos hasta el final de su vida útil. Pero, ¿cómo se puede calcular la vida útil del amianto?

Según la nota " Materiales con amianto en viviendas: guía práctica" del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, de 2014, "los materiales con amianto tienen un ciclo de vida entre 30 y 50 años". Esto explicaría  por qué aún quedan cobertizos, depósitos o tuberías hechos de uralita que, si se quieren eliminar, debe hacerlo una empresa especializada que tendrá que disponer de los permisos que la legislación impone.

Cuándo es peligroso

La fibra de amianto está considerada un material tóxico. Está prohibida en España y en Europa. Los materiales más peligrosos son los friables, es decir, los que se disgregan en pequeños trozos, polvo o fibras y estas se desprenden en el aire. La uralita, si está en buenas condiciones de conservación y el riesgo de desprendimiento de fibras es poco probable, es decir, está en buen estado, no comporta en sí mismo un riesgo para la salud. El problema está en el grado de deterioro de la uralita y cuando esta se manipula.

Cuando se rompe o se desgasta,  pueden liberarse fibras de amianto en el entorno, y estas se pueden respirar e introducir en el pulmón, con el riesgo de producir enfermedades con el paso del tiempo. Además, las fibras también pueden adherirse en la ropa y desprenderse más adelante, lo que puede suponer una expansión de la contaminación. Al derribarse y realizar operaciones de corte o lijado en este material pueden soltarse altas concentraciones de fibras de amianto, que son microscópicas y no se ven a simple vista.

La exposición continua al amianto puede provocar problemas respiratorios por inhalación de las fibras de este mineral y  puede derivar en enfermedades graves, como asbestosis (enfermedad pulmonar crónica y conduce al desarrollo de fibrosis alveolar, intersticial y pleural); cáncer de pulmón; mesolelioma (tumor maligno raro del mesotelio pleural o peritoneal). El riesgo depende sobre todo de factores como la concentración de fibras presentes en el aire; la durada y frecuencia de la exposición; el tamaño de las fibras inhaladas y el tiempo que ha pasado desde la exposición inicial.

Retirar la uralita, una operación larga y costosa

La operación para retirar uralita de una casa es larga y costosa, aunque se trate de una pieza de pocos metros cuadrados. Dada la peligrosidad del fibrocemento con amianto, la retirada de este material no debe hacerse de forma particular, sino que  se tendrán que contratar los servicios de una empresa especializada.

Desde que se tienen los permisos hasta que se retira pueden llegar a pasar hasta cuatro meses. En España, si se tiene una construcción hecha de uralita y se quiere retirar, las condiciones de gestión de retirada quedan recogidas en el  Real Decreto 396/2006, de 31 de marzo. La norma establece las  pautas para realizar los trabajos de mantenimiento de instalaciones con amianto y la retirada de materiales con contenido de amianto:

  Elaboración de un Plan de Trabajo para impedir que se produzca dispersión de fibras de amianto en el aire. Estas deben eliminarse a través de sistemas de extracción. Los materiales que se extraen deben almacenarse y transportarse en embalajes cerrados y con etiquetas reglamentarias que indiquen que contienen amianto. También deben conocerse cuáles son los vertederos autorizados para residuos de amianto si no se quiere correr el riesgo de ser responsables de un delito ecológico con multas e incluso penas de cárcel en función de la gravedad del material vertido. Por tanto, debe tenerse en cuenta que es un material tóxico que requiere espacios habilitados. Este tipo de material no lo aceptan los distintos puntos limpios, centros de recepción selectiva de productos para la reutilización de residuos.

  Formación de los trabajadores para que conozcan las propiedades del amianto y sus efectos sobre la salud, la importancia de los medios de prevención para minimizar la exposición, las prácticas seguras, el uso apropiado de los equipos respiratorios o las exigencias en materia de vigilancia de la salud.

  Evaluación de riesgo. En este apartado se incluye la necesidad de asegurar que ningún trabajado está expuesto a una concentración de amianto en el aire superior al límite ambiental de exposición diaria de 0,1 fibras por centímetro cúbico para un periodo de ocho horas.

Si bien la retirada en sí de uralita no es costosa, sí lo son, como se observa, las precauciones que deben tomarse. En algunos casos se ha propuesto poder contar con  puntos verdes de recogida de residuos habilitados para que las personas puedan eliminar sin riesgo pequeñas cantidades de uralita que tengan en casa. El objetivo sería poder eliminar estos residuos (pequeños) sin que ello suponga un coste demasiado elevado para los ciudadanos.

En España hay varias empresas especializadas en la retirada de material de uralita que tienen que cumplir con el Real Decreto 396 y tienen que estar inscritas en el  Registro de Empresas con Riesgo de Amianto (RERA). Este registro lo gestiona cada comunidad autónoma. Las empresas inscritas en el RERA son las únicas autorizadas a realizar trabajos con materiales que contengan amianto y, por tanto, las únicas que podrán realizar labores de desamiantado.


 

martes, 25 de septiembre de 2018

URALITA: MAS DE 20 AÑOS DE CONDENA POR ATENTAR CONTRA LA SALUD


 
Uralita: más de 20 años de condenas por atentar contra la salud

Lenta, como la enfermedad que se va desarrollando en los trabajadores, sus familiares y los vecinos de las fábricas de Uralita, la justicia española va dando pasos y condena a la empresa de materiales de construcción por las terribles consecuencias para la salud que el amianto ha provocado entre las personas. En la última semana, una nueva condena confirman el efecto devastador que el polvo de amianto ejercía con los vecinos que vivían alrededor de las fábricas.

El pasado diciembre la Audiencia Provincial de Madrid condenaba por primera vez a Uralita a indemnizar con más de dos millones de euros a 39 personas por los daños ambientales y las enfermedades ya que estuvieron expuestos al amianto por la cercanía de sus casas a la fábrica de Cerdanyola. La semana pasada se conocía otra condena del juzgado de Primera Instancia número 5 de Madrid que  sentenciaba que la defunción de 14 vecinos y familiares de extrabajadores esta planta de Uralita tienen su origen y causa en la "falta de diligencia" de la empresa.

El Colectivo Ronda, despacho de abogados que representa a afectados por el amianto, ha ganado las dos denuncias. Su abogada Esther Pérez explica el juez ha tenido en cuenta que "la empresa no actuó con la diligencia debida al ser conocido el elevado riesgo de la utilización del amianto y condena a indemnizar con 1,7 millones como responsable de las patologías y defunciones de afectados que entraron en contacto con el material en el ámbito de su propio domicilio, expuestos por vivir en un radio de 2 kilómetros alrededor del centro fabril".

Inspecciones en 1977

La abogada recuerda como en 1977 ya hubo una inspección de la fábrica por parte de un ingeniero del Ayuntamiento de Cerdanyola en el que constata la pésima situación de las instalaciones con ventanas rotas, puertas que no se cierran, salidas de humos en malas condiciones y no se realizaban extracciones centralizadas para evitar que el amianto saliera de las naves. Una testigo del juicio declaró que había "un verdadera nube de polvo de amianto" alrededor de la fábrica.

 "Anteriormente no se había conseguido una condena porque los jueces apuntaban que no se podía afirmar categóricamente que el amianto proviniera de un punto concreto, una juez llegó a decir que también podría venir del desgaste de las pastillas de freno de una autovía cercana, pero la realidad es que en las zonas más cercanas a las fábricas hay 10 veces más enfermedades que en otras ciudades, y el mismo patrón ocurre en Cerdanyola y en Getafe, donde había fábricas de Uralita", comenta desde este despacho de abogados.

El amianto fue prohibido en España en 2001 pese a que el Centro Internacional de Investigación del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud clasificó todas las categorías de amianto como cancerígenas en 1973. Uralita tuvo cinco fábricas de fibrocemento, el material para la construcción que contenía el amianto, funcionando entre 20 y 50 años a partir de la década de los 60 del pasado siglo en Cerdanyola-Ripollet (Barcelona), Getafe, San Vicente (Alicante), Valladolid, Sevilla y Quart de Poblet (Valencia). La primera condena contra la empresa Uralita llegaría en España en 1997: el  trabajador  de la factoría de Cerdanyola obtuvo en 1982 del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) la invalidez permanente en grado total por la enfermedad profesional denominada asbestosis pulmonar. Falleció en 1993 por un cáncer de pulmón.

Víctimas sin relación laboral con Uralita

Desde el Colectivo Ronda explican la importancia de estas sentencias ya que los tribunales reconocen por primera vez a las víctimas ambientales. "Primero se consiguió un reconocimiento para los trabajadores ya que los tribunales condenaron a la empresa por no cumplir con la Ley de prevención de riesgos laborales. Posteriormente, en los juzgados se reconoció que a las víctimas domésticas que convivían con los trabajadores pero también por la vía laboral, ya que las sentencias condenaban a la empresa por incumplimiento de la legislación de prevención de riesgos laborales porque no trataba la ropa de los trabajadores. Ahora estas sentencias reconocen a las victimas ambientales, sin relación laboral con la empresa, personas que ha enfermado por vivir cerca de la fábrica".

Los abogados de Colectivo Ronda apuntan que desde 2012 se han dado más condenas contra la compañía, sin embargo Uralita no cambió su nombre por Corporación Empresarial de Materiales de Construcción (Coemac) hasta 2015 para "reflejar la nueva etapa iniciada por el grupo de materiales de construcción tras el saneamiento financiero llevado a cabo", según apunta la propia compañía en una nota de prensa. Ni una mención al calvario de sus trabajadores ni a las continuas condenas que han sufrido desde entonces en los juzgados españoles.

En su memoria de resultados correspondiente a 2017 (obtuvo 8,6 millones de beneficios) la antigua Uralita explica que "incluyen provisiones para gastos derivados de procedimientos sociales y de responsabilidad civil iniciados contra el grupo por reclamaciones relacionadas con antiguos procesos de producción abandonados hace más de una década por importe de 23,0 millones de euros". Esta empresa no ha respondido a la llamada de eldiario.es para dar su versión.

 "El pico de incidencia de mesotelioma está por llegar"

La doctora María Antonia Juretschke, neumóloga del Hospital Universitario de Getafe, explicó en unas jornadas organizadas por este colectivo la semana pasada en Getafe que “se sabe desde hace mucho tiempo que es una sustancia muy tóxica. La exposición al amianto en España ha sido brutal, pero todas las enfermedades relacionadas con el amianto tardan muchos años en manifestarse. El pico de incidencia de mesotelioma está por llegar, aunque cada vez tenemos más formas de diagnóstico y tratamiento de este tipo de cáncer”.

Una sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid de octubre de 2013 recalca que "Uralita sabía desde 1947 que el polvo de amianto era peligroso y no adoptó ninguna medida de protección hasta bien entrados los años 70, amparada en una regulación absolutamente obsoleta y permisiva con el empresario. Desde el mismo momento en que conoció la peligrosidad del amianto, debería haber puesto especial cuidado en la protección de los trabajadores que lo manipulaban".

Otra sentencia del Tribunal Supremo diciembre de 2015 reconoce el derecho a tres esposas de trabajadores de las plantas de Uralita en Getafe y Valdemoro a cobrar una indemnización por enfermar que "n o se trata de analizar si Uralita S.A cumplió o no con la normativa laboral en materia de prevención de riesgos por la manipulación de asbesto o amianto, lo que es propio de la jurisdicción social, sino si aquélla actuó frente a terceros ajenos a esta relación con la diligencia exigible una vez que a partir de los años cuarenta va teniendo un mayor conocimiento del riesgo que, en general, suponía la exposición al polvo de amianto, incluso para terceros ajenos a la relación laboral".

Más de 70 años después de que Uralita conociera el impacto del amianto sobre la salud de las personas las cifras de posibles afectados son aterradoras. Un informe de Comisiones Obreras apuntaba que la cifra de víctimas mortales en España entre 2000 y 2030 se elevaría las 50.000 provocadas por  la exposición al amianto durante en las décadas de los ochenta y los noventa. E ntre 1994 y 2008 ha habido 3.943 fallecimientos oficiales vinculados directamente al amianto. Investigadores del Instituto de Salud Carlos III hicieron un informe en 2013 en el que señalaban que entre 2016 y 2020 más de 1.300 personar morirían por cáncer pleural derivado del amianto. La Asociación de Víctimas Afectadas por el Amianto de Catalunya (AVAAC) estima que "han fallecido 40.000 personas por el amianto y se prevé que puedan fallecer 40.000 más, lo que es un auténtico genocidio laboral y social”. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula que anualmente en el mundo se producen 100.000 muertes en todo el mundo por estar en contacto con este producto contaminante.

En el Colectivo Ronda subrayan que "lo más dramático de los juicios relacionados con el amianto es que se empieza con una persona pero la sentencia no suele llegar con ella viva. Es una enfermedad que tarda en desarrollarse pero que luego tiene unos efectos muy rápidos en los pacientes. Uralita mantiene una política continua de emprender recursos contra los procedimientos judiciales para intentar desincentivar a unas personas que se encuentran en una situación de vulnerabilidad muy alta. El Poder Judicial debería tomar cartas en el asunto porque Uralita solo pretenden demorar los procesos judiciales sin ninguna razón".

domingo, 12 de agosto de 2018

NUEVA INYECCION MILLONARIA EN LOS ASTILLEROS PARA INDEMNIZAR A LOS ENFERMOS POR AMIANTO



Nueva inyección millonaria en los astilleros para indemnizar a los enfermos por amianto

Las indemnizaciones para los antiguos trabajadores de los astilleros públicos que enfermaron por su exposición al amianto no paran de crecer. A medida que caen las sentencias (casi todas a favor de los exempleados), la Administración se ve obligada a tirar de las arcas púbicas para resarcir a los afectados por la asbestosis, la patología pulmonar provocada por años de contacto con el polvo de amianto.

Así, la sociedad liquidadora de los antiguos astilleros situados en Ferrol, Cartagena y Cádiz, IZAR, realizó en 2017 una nueva provisión de 10,3 millones de euros para hacer frente a esta contingencia judicial. Se trata de la mayor inyección anual para cubrir estos litigios después de la de 2016, que superó los 10,6 millones de euros.

Esta aportación de capital la lleva a cabo la Sociedad Estatal de Participación Industriales (SEPI), dependiente del Ministerio de Hacienda y tenedora del 100% del capital social de IZAR y BAZAN, antiguas compañías de los astilleros públicos. Aunque la mayor parte de los activos de estas fueron transmitidos a Navantia, también 100% pública, las resposabilidades en materia laboral quedaron circunscritas a estas sociedades sin actividad y que se encuentran en liquidación.

Inyección pública millonaria a los astilleros: alud de demandas de enfermos por amianto

Juan Cruz Peña

La SEPI aporta cada año a los antiguos astilleros públicos para hacer frente a indemnizaciones por daños y perjuicios ocasionados a trabajadores con asbestosis, patología que genera el amianto

Con la nueva inyección de capital público, IZAR dispone de más de 20 millones de euros provisionados para este fin. Esta cantidad corresponde, según el auditor de la compañía, con "la mejor estimación para cubrir el efecto de las reclamaciones de asbestosis recibidas a cierre del pasado ejercicio", cuya memoria anual ha sido depositada recientemente en el registro mercantil.

Según destaca la propia empresa "entre los litigios laborales apuntados, los de mayor relevancia a futuro son los derivados de las reclamaciones por asbestosis, tanto por su incremento en términos absolutos como por los riesgos económicos asociados, unido a las dificultades de defensa para IZAR dada la antigüedad de su origen y su contexto".

Desde hace 10 años, los antiguos astilleros públicos han elevado las provisiones, que cada vez son más cuantiosas, para hacer frente a esta causa

Desde hace una década, los antiguos astilleros públicos han ido elevando las provisiones, que cada vez son más cuantiosas, para hacer frente a esta causa. Aún siguen coleando con nuevos casos. Tanto IZAR como BAZAN y la propia Navantia han recibido cientos de demandas de extrabajadores y sus familiares (estos se contagiaban por el contacto) por estar sufriendo asbestosis. Esta patología fue contraída durante décadas por trabajadores que estaba en contacto con el amianto, material prohibido desde que se descubrieron sus efectos nocivos para la salud.

En muchos casos esta enfermedad acaba degenerando en cáncer de pulmón. Las sentencias han llegado a contemplar indemnizaciones de hasta 400.000 euros por afectado. Pese al drama generado en muchas familias, en 2018 han seguido apareciendo nuevos casos diagnosticados en trabajadores de otras compañías que han manipulado este material maldito.


 

martes, 17 de julio de 2018

EL AMIANTO EN LA MARINA DE GUERRA ESPAÑOLA


El amianto en la marina de guerra española

Ricardo Torregrosa Marín

Rebelión

 

En la década de los 70, España estaba a la cabeza del mundo en construcción naval.

Fueron decenas de miles los trabajadores empleados en Astilleros. Los más grandes se situaban estratégicamente en Ferrol, Cádiz y Cartagena; los dos primeros, eran de construcción civil y militar, y el de Cartagena, casi exclusivamente militar.

En Cartagena, como industrias contaminantes de amianto, hay que sumar el importante sector petroquímico. 

 Años de exposición: una magnitud equivocada

Entré a trabajar en el astillero de la empresa Bazán, como electricista, en el año 1970, con 18 años.

En la década de los 70, la carga de trabajo en Cartagena, era enorme. Corbetas para Portugal, Marruecos, y Egipto, remodelación de la 21 escuadrilla, submarinos del tipo Daphne Series 60 y 70, corbetas del tipo Descubierta, reparaciones de la 31 escuadrilla, y de submarinos cedidos por EEUU.

La mayoría de trabajadores hacían jornadas de 12 horas diarias, de lunes a viernes, y los sábados, 4 horas. Se hacían al menos 2 noches al mes.

Entrabas a las 7 de la mañana, un lunes, y salías el martes a las 7 de la tarde; esto hacían 36 horas seguidas respirando amianto.

En ese mismo año, a La Manga (Murcia) llegaban los viernes por la noche, vuelos chárter desde Inglaterra, y regresaban el domingo por la tarde. La jornada de estos trabajadores británicos era de 40 horas semanales; esto se conocía como la “semana inglesa”. Una aspiración, que tardaríamos años en alcanzar.

Así que cuando los expertos hablan de una de las variables para el desarrollo de las patologías por asbesto, como son los “años de exposición”, tendrían que tener en cuenta que en el sector naval, “un año de exposición” de un español, equivaldría, en “horas respirando amianto”, a dos años de un británico.

Realmente no se “trabajaban” las 12 horas diarias, ni toda la noche completa, era de trabajo “efectivo”, pero durante todas esas horas, de día y de noche, despiertos o durmiendo, estaban continuamente respirando amianto, porque no salían del barco.

Era una forma de alineación y de dominación, muy estudiada por el franquismo. Fútbol, toros, y horas extra. 

Amianto nuevo y amianto viejo, doble contaminación

En los años 70, Reino Unido, Francia, etc., ya tenían su propia industria naval; nosotros la combinábamos con los barcos cedidos por los EEUU.

Trabajar en la construcción de un buque nuevo, supone trabajar con amianto nuevo, menos friable.

En cambio, en la modernización de la 21 escuadrilla, destructores clase Lepanto, y otros, construidos en plena Segunda Guerra Mundial, obligaba a trabajar con amianto viejo, de más de 30 años, requemado, que era arrancado de cualquier manera, con sierras, cuchillos, y picoletas, que se desmenuzaba y disgregaba, hasta parecer que estaba nevando.

Las maquinas, y las calderas, convertidas en un infierno de amianto, eran ratoneras de muerte. Ese polvo pasaba a herramientas y a cualquier pieza que lleváramos a los talleres.

La ropa de trabajo, llena de polvo de amianto, la sacudíamos en los vestuarios, contaminando todo el local. También hemos llevado la muerte a nuestras casas. Este amianto ya instalado en buques de EEUU, no consta como amianto importado, pero cada buque llevaba entre 15 y 25 toneladas de amianto, tipo amosita. Hemos respirado el amianto viejo, y luego el nuevo. El doble en exposición y el doble en fibras de amianto. 

¿Ha fumado? ¿Dónde hizo la mili?

Durante décadas, miles de jóvenes han hecho "la mili" en barcos repletos de amianto; el peligro aumentaba, cuando, en esa época de "mili", ha coincidido con reparaciones o grandes carenas.

Ellos estaban con nosotros, respirando el mismo aire mortal. Eran principalmente catalanes y valencianos. Cuando, en estas regiones, vean a un hombre de más de 60 años, con mesotelioma, o con cáncer pulmonar, al que no se le conozca trabajo de exposición, o que nunca ha fumado, y no encuentren explicación a su etiología, pregunten donde hizo "la mili". 

No solo amianto, pulmones atacados por múltiples agentes, en los astilleros

En construcción naval, no solamente hemos estado expuestos al amianto, sino que también a otros cancerígenos: Humos de soldadura de hierro, de aluminio, oxicorte, galvanizados, niquelados, vapores de pintura, colas y pegamentos, tetracloruro, tricloroetileno, ácidos nítrico, sulfúrico, amoniaco, saf sol (limpiador y desengrasante), etc.

La continua agresión a los pulmones, de estos carcinógenos, es una de las causas, de más canceres pulmonares, en astilleros, que en fibrocemento.

Por ejemplo, en Cerdanyola, con exposición exclusiva al amianto, la ratio es 1 meso /1ca, mientras que en astilleros es de 1meso/4-7 cánceres pulmonares. Como hay aproximadamente los mismos fumadores en fibrocemento, que en astilleros, esto demuestra la mayor sinergia de gases tóxicos, desencadenantes de canceres pulmonares en esta última actividad laboral.

Cartagena supera, en muertes de hombres por mesoteliomas, a Cádiz y a Ferrol, y en mujeres, supera a la suma de ambas.

Esto nunca ha preocupado al equipo de neumología, que no encuentran relación de los mesoteliomas femeninos con el amianto. Ningún caso ha llegado a los Tribunales.

La empresa jamás nos dio equipos de protección, ni nos avisó del peligro.

Cartagena tiene hoy día el mayor número de muertes por mesoteliomas de España, con relación a su población.

Curiosamente, somos donde menos muertes por amianto se reconocen judicialmente.

Los culpables de esta situación, viven en Cartagena, como gente honorable. Espero que algún día, más pronto que tarde, se llegue a desentrañar la conspiración de silencio de nuestra torturada ciudad. Nadie comprenderá cómo se ha llegado a soportar tanta infamia.

Ricardo Torregrosa Marín es presidente de APENA


 

martes, 10 de julio de 2018

PRIMER CASO DE CANCER POR EXPOSIOCION AL AMIANTO DE UN MAQUINISTA DEL METRO DE MADRID



Primer caso de cáncer por exposición al amianto de un maquinista de Metro de Madrid

Un antiguo maquinista de Metro de Madrid, ya jubilado, diagnosticado de cáncer (asbestosis) por exposición a amianto durante su etapa en el suburbano. El sindicato de Maquinistas ha informado de este caso. Es el quinto trabajador del suburbano afectado por esta enfermedad, pero el primero que no es técnico de mantenimiento.

Dicho sindicato informa que el exempleado ya ha dado positivo a finales de mayo en el diagnóstico del mesotelioma pleural maligno, un tumor canceroso poco común que afecta, principalmente, al revestimiento del pulmón y de la cavidad torácica (pleura) debido a la exposición al asbestos (amianto). El informe procede de un facultativo del Hospital Gregorio Marañón.

El afectado fue trabajador del suburbano durante más de 35 años y jubilado ya desde el 2008. La organización ha contactado con la Inspección de Trabajo y la Seguridad Social para informar de este caso.

El sindicato de Maquinistas de Metro de Madrid, al que perteneció la persona afectada, advierte a Metro de Madrid que tomará medidas y pedirá a la Seguridad Social que se reconozca la asbestosis del maquinista afectado como enfermedad profesional, una patología por la que ya está recibiendo tratamiento.

La organización insiste, en declaraciones a Europa Press, en que, aunque Metro de Madrid ha empezado ahora a tomar algunas medidas para el desamiantado, "estas vienen con al menos 15 años de retraso, ya que desde el año 2003 conocían la presencia de amianto en las instalaciones y trenes".

Además, expone que estas iniciativas se han desplegado tras requerimientos de Inspección de Trabajo después de conocerse el primer caso de un trabajador con enfermedad profesional reconocida por exposición a este mineral, potencialmente cancerígeno.

El sindicato de Maquinistas cree que los casos de trabajadores con enfermedad relacionado con el amianto irán en aumento en próximos años y que ahora solo se ve "la punta del iceberg" sobre este problema.

Por ello, exige vigilancia de la salud "específica" para la prevención del amianto para "todos los trabajadores del suburbano madrileño y para quienes ya están jubilados y se expusieron al amianto en su puesto de trabajo".

Finalmente, el colectivo de Maquinistas reclama a Metro el reconocimiento de la categoría profesional como 'Maquinistas de Tracción Eléctrica' y que la Seguridad Social reconozca patologías como la asbestosis como enfermedad profesional.

Hasta la fecha, con este caso, hay un total de cinco trabajadores,  uno de ellos ya fallecido, que han pasado por el suburbano afectados por amianto y existen otros dos casos más catalogados como sospechosos.

Este maquinista ya jubilado trabajó en "bastantes" líneas del suburbano durante su actividad profesional, según señalan a Europa Press fuentes del sindicato.

Metro insiste en la seguridad en las instalaciones

Por su parte, fuentes del suburbano han explicado a Europa Press que se ha recibido una comunicación desde la unidad técnica de salud laboral que informa de un "posible caso" de asbestosis, pero no se aportan datos concretos del empleado.

En consecuencia, Metro ha solicitado información específica para conocer qué persona es y qué puestos ocupó durante su etapa en la compañía para poder "actuar en consecuencia".

Por otro lado, desde el suburbano detallan que se han realizado mediciones ambientales sobre partículas en suspensión de amianto en los vehículos y "todas han dado negativa". Por tanto, recalcan que la seguridad ahora en las instalaciones "está garantizada" tanto para los trabajadores como los usuarios.

A su vez, la compañía está impulsando un plan de desamiantado valorado en 140 millones de euros a desplegar hasta el año 2025 y que se informa de todas las medidas que se adoptan a los sindicatos. En el marco de este plan, se estima que los trenes estén libres de materiales con amianto antes de que finalice el año 2019.

La compañía también ofrece a los trabajadores un TAC gratuito y voluntario para descartar cualquier afección relacionada con el amianto. Esta prueba médica va "más allá" de lo que establece la normativa de Riesgos Laborales para estos casos, que indica la práctica de espectometrías y radiografías.

viernes, 6 de julio de 2018

DEMANDA CONTRA EL AMIANTO DESDE ALTSASU



Demanda contra el amianto desde Altsasu

altsasu- “Joseba es la primera persona en Navarra, y probablemente también en España e incluso en Europa, que ha conseguido una indemnización de fondos estadounidenses de empresas relacionadas con el amianto”, asegura Mª Asun Fernández, presidenta de Ananar (Asociación Navarra de Amianto Nuevo Amanecer Respirando), constituida en 2016 para acompañar a otras víctimas del amianto y recabar fondos para la investigación de las enfermedades derivadas por este mineral, primera causa de mortalidad en el trabajo.

Y es que un bufete de abogados de Houston (Texas) se puso en contacto con esta asociación para gestionar reclamaciones ante estos fondos creados por empresas relacionadas con la fabricación y exportación del amianto. “Cuando Mª Asun me propuso realizar la demanda dije que para adelante mientras no tuviera que pagar”, recuerda Joseba Azpiroz, afectado de mesotelioma pleural, cáncer de pleura producido por la exposición al amianto. Si bien este bufete cobra entre el 33% y el 40% de la indemnización, en su caso ha sido el 25%. “No sé por qué. Solo sé que el otro día me ingresaron el dinero”, señala Joseba Azpiroz, contento. La cantidad prefiere no decirla. “Lo importante es haber conseguido la primera indemnización, no cuánto”, apunta Mª Asun Fernández.

Aunque la demanda se interpuso hace año y medio ante una treintena de fondos, después de mucho papeleo y de videoconferencias, ha prosperado en dos. Asimismo, esta asociación tiene interpuestas otras dos demandas, aún sin resolver.

 Hace 4 meses decidimos cambiar la compañía con la que tenemos asegurado nuestro coche porque estábamos cansados de pagar 480 € al año con Mapfre. Cada vez que veíamos en el buzón la carta de Mapfre nos poníamos de mal humor, pero esto dejó de ser un problema cuando descubrimos la nueva compañía a través de la cual hemos asegurado nuestro coche. Os contamos cómo hemos conseguido pagar un 60% menos

Por desgracia, Joseba Azpiroz era el candidato ideal, ya que puede demostrar con informes médicos que padece mesotelioma, a lo que hay que añadir que no ha sido fumador. Asimismo, debió presentar su vida laboral, con 30 años trabajados en Sunsundegui, una de las empresas a las que firmas norteamericanas suministraron este mineral fibroso durante décadas, sobre todo para carrozar vagones.

“Había amianto en todos los sitios, en los laterales, en el techo, debajo de los asientos. Trabajábamos a pelo. A veces nos daban unos guantes que eran muy zakarros (bastos) y no se podía hacer nada”, recuerda. Su contacto con el asbesto, otro nombre con el que también es conocido el amianto, fue de 1965 a 1975. “Después me fui de Sunsundegui para formar una cooperativa, pero salió mal”. Volvió en 1993 y en esta empresa estuvo hasta 2012, cuando se jubiló.

Poco después le diagnosticaron cáncer de pleura. “Está ahí pero parece que no va a más”, confiesa. Lo cierto es que esta enfermedad, que suele tener un diagnóstico de meses, en su caso lleva cuatro años, con sesiones de quimioterapia y también terapias naturales. “Me encuentro bien”, asegura este luchador que no pierde la sonrisa. “Soy de naturaleza optimista, pero te da rabia que ha habido mucha gente, como empresarios, la Administración, médicos de empresa y técnicos, entre otros, que han mirado para otro lado”.

INFORMES MÉDICOS “Es fundamental contar con informes médicos en los que se vincule la enfermedad con el amianto. Y a menudo, es difícil”, lamenta Mª Asun Fernández. Al tiempo, destaca que recientemente se han ampliado los requisitos y se exige que los trabajadores hayan utilizado mascarillas de la marca 3M. “Se trata de un fondo compensatorio que pusieron las empresas que producían amianto”, explica. Con apenas extracción del mineral, durante el siglo pasado se importaron más de dos millones y medio de toneladas, con los niveles máximos de consumo en los años sesenta y setenta. Se prohibió en 2002. No obstante, ya en los años 40 había evidencias científicas de que el amianto podría ser perjudicial para la salud. Se trata de una fibra de origen mineral que ha sido usada en un amplia variedad de productos, incluyendo a los aislamientos de las viviendas y oficinas, dada su resistencia térmica y propiedades ignífugas.

Joseba Azpiroz anima a otras víctimas del amianto a interponer demandas para acceder a una compensación desde Estados Unidos por el daño causado. “No tienen nada que perder”, apunta.

INVESTIGACIÓN La presidenta de Ananar señala que esta asociación contribuye en la investigación que realizará el CIMA de la Universidad de Navarra con unos 20.000 medicamentos. “Además de investigar en el tratamiento de enfermedades relacionadas con el amianto, se están descubriendo efectos secundarios de algunos que sirven para tratar otras enfermedades”. Asimismo, Ananar ha iniciado una campaña de recogida de firmas mediante papel y la plataforma change.org en la que solicitan presentar un proyecto de ley en el Congreso para que se pueda aprobar un fondo para la investigación del cáncer de pleura producido por amianto.


 

sábado, 12 de mayo de 2018

INYECCION PUBLICA MILLONARIA A LOS ASTILLEROS: ALUD DE DEMANDAS DE ENFERMOS POR AMIANTO



Inyección pública millonaria a los astilleros: alud de demandas de enfermos por amianto

La conocida silicosis padecida por los mineros no es la única enfermedad pulmonar derivada de la actividad industrial que ha sufrido España. Aunque trabajaban a cielo abierto, cientos de trabajadores de los astilleros y sus familias han sufrido los males del amianto, que provoca una patología localizada en el pulmón llamada asbestosis.

Ello está obligando año tras año a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) a inyectar capital público en la matriz lliquidadora de IZAR y Bazán, las antiguas sociedades públicas de construcción naval ahora en vías de extinción donde muchos empleados enfermaron por la exposición al polvo cancerígeno de asbesto.

Según recoge un informe de fiscalización publicado esta semana por el Tribunal de Cuentas, "los litigios por esta patología, que se conoce como asbestosis, han tenido un incremento exponencial desde el año 2000 en que se produjo la primera reclamación judicial, con sentencias en la actualidad desfavorables para IZAR y con indemnizaciones crecientes, que han superado en algunos casos individualmente los 400.000 euros. Los litigios abiertos pendientes de resolución al cierre del ejercicio 2013 eran 327". Estas denuncias van contra Izar y Bazán, pero también contra Navantia, sociedad también pública que se creó tras la liquidación de las anteriores y que heredó gran parte de los activos navales localizados en Cádiz, Cartagena y Ferrol.

Según destaca el órgano de fiscalización público, en las provisiones para responsabilidades y litigios de IZAR (de casi 31 millones de euros en 2013) destacan las partidas correspondientes a la cobertura de las reclamaciones judiciales de empleados de los astilleros públicos, solicitando indemnizaciones por los daños y perjuicios ocasionados al haber tenido exposición en su trabajo al amianto, sustancia cancerígena cuyo uso y comercialización fueron prohibidos en España en 2001.

Pese a las numerosas sentencias que han ido condenando a los astilleros públicos a indemnizar a sus trabajadores, en 2016, último año en el que IZAR ha hecho balance, aún mantenía una provisión superior a los 16 millones de euros para cubrir este tipo de contingencias legales. Aunque desde la SEPI aún no ofrecen el acumulado de reclamantes actual, cada año han tenido que seguir aportando capital para hacer frente a las demandas de los enfermos por el amianto.

En las cuentas de 2013 el auditor de IZAR, PwC, mostraba "especial preocupación" por las demandas por asbestosis que "se multiplicaban al extenderse a todas las áreas geográficas en que estuvieron presentes los antiguos astilleros públicos". En 2014 señalaba que "entre los litigios laborales apuntados, los de mayor relevancia a futuro son los derivados de las reclamaciones por asbestosis, tanto por su incremento en términos absolutos como por los riesgos económicos asociados, unido a las dificultades de defensa para IZAR dada la antigüedad de su origen y su contexto".