sábado, 9 de marzo de 2019

EL TRIBUNAL SUPREMO AVALA QUE EL AMIANTO TAMBIEN CAUSA CANCER DE ESOFAGO



El Tribunal Supremo avala que el amianto también causa cáncer de esófago

El hecho de que una determinada patología no se encuentre en el listado de enfermedades profesionales que causa el amianto no es motivo suficiente para desestimar su origen laboral. Así lo dictamina el Tribunal Supremo, que ha inadmitido a trámite un recurso de Uralita contra una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) que acreditaba que un hombre que murió a consecuencia de un cáncer de esófago desarrolló la enfermedad a raíz de la exposición continuada en su puesto de trabajo al asbesto.

Según informa en un comunicado Col•lectiu Ronda, se trata de un extrabajador de la fábrica de Rocalla, en Castelldefels (Barcelona), una empresa que fue absorbida por Uralita y que se dedicaba a la fabricación de fibrocemento, uno de los principales productos derivados del amianto. Actualmente, esta enfermedad no figura entre las patologías que el Cuadro de Enfermedades Profesionales considera relacionadas con el asbesto.

¿Qué dice la UE?
Sin embargo, la sentencia del juzgado social número 3 de Barcelona, que ahora es firme, recordaba que la Comisión Europea instó a los estados miembros a tomar en consideración “los conocimientos actuales y los criterios científicos contrastados para evaluar si se tiene que considerar o no [una patología] como enfermedad profesional”.

Esta primera sentencia, que fue después ratificada por el TSJC, acreditaba la existencia de “evidencia científica suficiente” de que el asbesto puede provocar varios tipos de cáncer, como el de esófago así como otros “procesos malignos” que pueden afectar diversos órganos. Entre las patologías directamente relacionadas con el amianto, se encuentran el cáncer de pulmón, de laringe y el de mesotelioma.

 La sentencia establece un precedente
El letrado responsable de la demanda, Àlex Tisminetzky, destaca “la importancia capital” de esta resolución judicial que establece un precedente para futuras reclamaciones: “Según datos de la UE, España es el país que menos casos de asbestosis y cánceres provocados por la exposición laboral al amianto reconoce”, comenta.

Al tiempo, recuerda que Eurogip hizo público un informe que reflejaba que en el periodo comprendido entre 1980 y 2003 en Alemania se reconocieron 51.582 casos de enfermedades profesionales relacionadas con el amianto, mientras que en España la cifra era significativamente menor (tan sólo 406 casos). Según el abogado, en el Estado español se deberían haber reconocido cerca de 13.000 casos de personas que desarrollaron patologías laborales producidas por asbesto, por lo que concluye que la mayoría de los afectados “se han visto privados de sus derechos”.

Cada vez son más los estudios que salen a la luz que relacionan la exposición a este mineral con un número cada vez mayor de afectados por diversas patologías y afecciones. En 2015 una sentencia pionera, cuya demanda fue interpuesta por la misma cooperativa de abogados anteriormente citada, acreditó el nexo causal entre la inhalación de fibras de asbesto y el cáncer de laringe de un extrabajador expuesto a amianto, lo que hizo que se incorporara esta dolencia al Cuadro de Enfermedades Profesionales relacionadas con el amianto.

“España es el país que menos casos de asbestosis y cánceres provocados por amianto reconoce”

Àlex Tisminetzky Abogado Col·lectiu Ronda


miércoles, 27 de febrero de 2019

REPSOL Y NAVANTIA: NEGACION Y SILENCIO ANTE LAS MUERTES POR AMIANTO EN LA REGION DE MURCIA



Repsol y Navantia: negación y silencio ante las muertes por amianto en la Región de Murcia

Conocido como el asesino silencioso, el amianto es una fibra mineral que se utilizó en la industria durante todo el siglo XX, y que fue prohibida en España en el año 2002. Puede estar en latencia en el organismo durante décadas, antes de causar patologías graves como cánceres de pulmón o de pleura. Entre el año 2000 y 2015, la Región de Murcia cuenta con 169 muertes por mesotelioma pleural, una enfermedad  cancerosa en la pleura (el tejido que recubre los pulmones) y que tiene como única causa conocida  la exposición al amianto.

Según la denuncia presentada por la Asociación de Perjudicados y Afectados por Enfermedades Producidas por el Amianto (Apena), la mayoría de los fallecidos son hombres trabajadores de empresas de Cartagena (Murcia), como Navantia o Repsol, que durante años han estado trabajando con este material.

"Los datos de muerte por asbesto sitúan a este municipio como la localidad con más fallecidos en toda España", ha indicado Ricardo Torregrosa, presidente de Apena. "A pesar de las peticiones de trabajadores y organizaciones de víctimas, Repsol sigue sin proporcionar el listado de los operarios que han estado en contacto con el asbesto (es decir, amianto)".

En este sentido, si bien la empresa Navantia entregó el listado, Torregrosa ha afirmado que niega la relación de las enfermedades de los trabajadores y la exposición al amianto. Este medio ha intentado ponerse en contacto con el astillero para confirmar estas declaraciones, sin éxito.

Actualmente, la empresa Repsol ha declarado a eldiario.es que "el amianto es un material de construcción que no se utiliza ni se manipula" en sus procesos, y ha asegurado que "no está presente" en sus "materias primas o productos, por lo que no ha existido ni existe exposición de trabajadores de Repsol al mismo". Sin embargo, una inspección de Trabajo enviada por la Fiscalía en el mes de octubre, encontró restos de este material en la refinería.

Desde la asociación, llevan años luchando porque la empresa de refinería de petróleo facilite el listado oficial de extrabajadores que han estado expuestos, sobre todo desde el año 1975, época de mayores importaciones de este material. Según el neumólogo Josep Tarrés Olivella, doctor en medicina, especializado en patologías por amianto, estas enfermedades podrían necesitar una media de más de 40 años para manifestarse en el organismo. Es decir, sería en el año 2025 cuando se presentaría el pico más alto de mortalidad por asbesto, según ha apuntado el doctor. "Por ello insistimos en que la empresa entregue el listado, y a los compañeros que pasen controles" ha insistido el presidente de Apena.

Según ha asegurado el doctor Josep Tarrés, el período de latencia mínima desde la exposición es de 7 años, con lo que antes es imposible diagnosticar una patología maligna derivada del asbesto. "El amianto no mata al instante. No da síntomas durante años, y cuando se manifiesta suele ser ya demasiado tarde, porque es un cáncer de estadio avanzado, inoperable" ha afirmado Torregrosa.

En esta línea, el especialista en patologías por amianto ha señalado que "el problema del amianto es muy grande en todo el estado español, pero en Cartagena es trágico" debido a la "incomprensión y el ocultamiento" del problema, ya que "es en esta localidad de Murcia donde he encontrado una mayor hostilidad y rechazo a las más que fundadas peticiones de los afectados".

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el asbesto es un grupo de minerales naturales fibrosos que se utilizan por su resistencia a la tensión y su escasa conductividad térmica. Así pues, se utiliza en el aislamiento de edificios, como componente de tuberías, o en la industria automovilística. Según la OMS, "todas las formas de asbesto son cancerígenas para el ser humano". Por otro lado, se calcula que más de la mitad de las muertes por cáncer de origen laboral son causadas por estas fibras.

Actualmente, el presidente de la asociación ha indicado que "los afectados que ya presentan patologías relacionadas con el asbesto son cerca de 400, pero los que hemos estado expuestos en Navantia, Repsol… superamos los 8.000 trabajadores. Es un auténtico disparate".

En 2015, Podemos presentó una moción apoyada por todos los grupos políticos que instaba a Repsol a que elaborase el listado. Sin embargo, la empresa no se pronunció al respecto. Así pues, en 2018, la asociación de víctimas por el amianto interpuso una denuncia contra el grupo empresarial contra la salud de los trabajadores. Por su parte, el fiscal José Luis Manzanera vio en este caso indicios de tres presuntos delitos: de homicidio por imprudencia, de lesiones por imprudencia, y un delito contra los derechos de los trabajadores.

Asimismo, la asociación de Cartagena por las víctimas de asbesto ha encontrado problemas en los tribunales de justicia. Según la organización, en los casos de muerte por cáncer pulmonar de trabajadores que han estado presuntamente expuestos al asbesto, la empresa petrolera ha evitado pagar la indemnización a las familias cuando el fallecido era fumador.

El presidente de Apena ha explicado que, en otras localidades, como Ferrol, Galicia, los jueces reconocen el "aspecto multiplicativo" que tiene el asbesto sobre los efectos del tabaco en los pulmones, y en esos casos, "la indemnización se reduce a la mitad, pero no se elimina completamente". En el año 2015 las indemnizaciones por enfermedades derivadas del asbesto en esta localidad superaron los tres millones de euros: "En Murcia Repsol se está librando de prácticamente todas las muertes, porque sus trabajadores no están avisados de que hay un efecto multiplicativo del amianto sobre el tabaco" ha lamentado Ricardo Torregrosa.

Por otro lado, la empresa de refinería, en los juicios, también ha alegado que no se han encontrado fibras de amianto en los pulmones del trabajador, "pero no era que no se encontraba, sino que no se buscaba" ha puntualizado Torregrosa, "por eso empezamos a pedir que se hicieran autopsias y se mandaran muestras de tejido pulmonar para analizarlas. El resultado fue que los trabajadores tenían unas cantidades brutales de miles de fibras, incluso millones".

En este punto, Apena volvió a encontrar trabas en sus reivindicaciones, y es que la Consejería de Salud determinó que serían las familias las que solicitasen las pruebas pertinentes en un juzgado de guardia. Desde la organización, han señalado que "la familia debe estar avisada de que existe esa prueba. Deben ser los médicos, y no las familias los que la pidan". De esta manera, las familias podrían perder una indemnización que les correspondería.

Apena comenzó en 2002, como la segunda asociación de víctimas en España por asbesto. Según el presidente del colectivo de damnificados, comenzaron por "el miedo de los trabajadores de Navantia ante la avalancha de compañeros muertos de cáncer".

viernes, 22 de febrero de 2019

130 CENTROS ESCOLARES EXISTEN EN LA REGION DE MURCIA CON AMIANTO



130 centros escolares existen en la Región de Murcia con amianto

La Plataforma 'Amianto Zero' ha acordado solicitar el compromiso de que todos los grupos políticos estén a favor de aumentar el presupuesto para la supresión del amianto en los centros educativos.

Igualmente, pedirá una reunión con la presidenta de la Asamblea Regional, Rosa Peñalver, con el objeto de exponerle la problemática existente en relación con este tema.

Debido a la gravedad del asunto, han planteado recurrir al Defensor del Pueblo, sin descartar la realización movilizaciones, así como la toma de acciones legales contra los responsables de que los niños "estén debajo de placas de amianto rotas y con agujeros".

De hecho, la FAPA ha realizado un escrito denunciando la situación en la que se encuentra IES Juan Sebastián Elcano en Cartagena.

Según Juan José Ramos, portavoz de la plataforma, entre los casos más destacados están el Colegio José María Lapuerta o el Colegio Virgen del Carmen, en los que el amianto de los pabellones deportivos no está cubierto por un falso techo, siendo más fácil que pueda llegar a afectar a los alumnos y profesores. En el caso de Elcano, incluso, las estructuras de amianto tienen agujeros.

Los miembros de la Plataforma manifiestan estar cansados de que les digan que "no pasa nada" y por ello exigen a las autoridades que "realicen proyectos de los centros educativos con los que se comprometieron este año para que los tengan preparados antes del 31 de marzo, fecha límite para que se puedan hacer las obras en verano".

Y es que, advierte, "cada vez es más preocupante el tema del amianto, hay centros que tienen la uralita rota y están en contacto directo con los alumnos, lo que supone un gran peligro para los mismos".

Para este viernes 22 de febrero se ha convocado en la UNED una reunión de todas las Asociaciones de Padres y Madres de los centros de Cartagena para acordar las acciones a emprender.


 

domingo, 17 de febrero de 2019

AMIANTO: ASI AFECTA A LA SALUD EL PRINCIPAL CARCINOGENO LABORAL



AMIANTO: ASI AFECTA A LA SALUD EL PRINCIPAL CARCINOGENO LABORAL

El amianto es uno de los carcinógenos ocupacionales más importantes que provoca alrededor de la mitad de las muertes por cáncer profesional, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Su capacidad de provocar fibrosis pulmonar fue establecida científicamente en 1930. Las alarmas internacionales sobre los riesgos cancerígenos del amianto saltaron a mediados de los años sesenta y una década más tarde el consenso científico era pleno.

En 1976 la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) estableció que todos los tipos de fibras de amianto podían provocar mesotelioma y carcinoma de pulmón y negó la posibilidad de definir niveles seguros de exposición.

Si bien los riesgos de este mineral son conocidos desde el siglo pasado, en las últimas semanas su preocupación ha vuelto a la actualidad tras confirmarse la presencia de amianto en algunos trenes de las líneas 1, 6 y 9 de Metro de Madrid.

El conflicto se ha extendido también a la compañía de metro de Buenos Aires, que ha decidido sacar de circulación varios trenes comprados a la empresa encargada del suburbano de Madrid.

Tras conocerse este hecho, la Fiscalía de la Comunidad de Madrid ha abierto una investigación penal por un posible delito contra los derechos de los trabajadores de Metro.

Metro de Madrid ya reconoció en diciembre como “enfermedad profesional” la asbestosis (un tipo de cáncer causado por la inhalación de asbesto, base del amianto) padecida por un trabajador del suburbano y, asimismo, se están estudiando los casos de otros trabajadores.

ENTREVISTA A: Alfredo Menéndez Navarro: “El amianto es un grave problema de salud pública”

Para conocer más sobre los riesgos de este mineral y obtener una radiografía de la situación en España, EFEsalud ha entrevistado a Alfredo Menéndez Navarro, catedrático de Historia de la Ciencia de la Universidad de Granada (UGR) y director del proyecto “Los riesgos del amianto en España (1960-2002)”.

 1. ¿Dónde se encuentra el amianto?

Dadas sus especiales propiedades ignífugas y de resistencia a la abrasión, el amianto ha sido empleado en numerosos procesos industriales y productos manufacturados desde comienzos del siglo XX: productos textiles, aislamientos térmicos, industria del fibrocemento, siderurgia, construcción naval, automoción, construcción ferroviaria, etc.

Puede decirse que en los países industrializados el amianto fue un material ubicuo entre los años 60 y 90, dada su presencia en multitud de productos manufacturados (se calcula que unos 3.000 tipos de productos lo contenían).

El consumo de amianto en España a lo largo del siglo XX ha sido estimado en 2.600.000 Tm (toneladas métricas). Desde su prohibición en 2002, el principal problema en nuestro país reside en el amianto instalado, fundamentalmente en forma de productos de fibrocemento (tejados, depósitos, conducciones, etc) y en aislamientos en techos, conducciones, calderas o en los vagones ferroviarios, entre otros.

Es importante señalar que la mayor parte del fibrocemento instalado está llegando al final de su vida útil lo que implica que aumente la liberación de fibras al ambiente por su deterioro. Se calcula que este problema afecta a 1,5 millones de toneladas de amianto instaladas, que llegaran al final de su vida útil en 2020.

Por otro lado, el personal de mantenimiento que actúa sobre el amianto instalado (fontaneros, electricistas, mecánicos, demoliciones, etc) si no se siguen los protocolos adecuados, es el personal más expuesto en nuestros días.

2. ¿Qué enfermedades puede provocar el amianto?

Las tres principales patologías asociadas a la exposición al amianto son: la asbestosis o fibrosis pulmonar, el cáncer de pulmón y el mesotelioma (un tumor difuso maligno del mesotelio que puede afectar a la pleura, el peritoneo y el pericardio, siendo el más frecuente el que afecta a la pleura pulmonar).

Además de estas tres patologías, la exposición al amianto puede causar cáncer de laringe y también otras patologías pulmonares y pleurales como las placas pleurales, el derrame pleural y la atelectasia redonda, entre otras.

A diferencia de la asbestosis o el cáncer de pulmón, el mesotelioma maligno puede aparecer con dosis mínimas de exposición y con tiempos de exposición cortos, lo que explica la incidencia de este tipo de cáncer en población no expuesta laboralmente.

3. ¿Qué personas tienen mayor predisposición a padecer patologías derivadas del amianto?

Podemos hablar de la existencia de diferentes perfiles. En primer lugar están los trabajadores y trabajadoras de los diversos sectores en los que se manipulaba el amianto. Es el grupo en que se registra mayor carga de enfermedad.

El gran problema es que además de los sectores bien identificados como el fibrocemento o la construcción naval, ha habido exposición laboral al amianto en otros muchos sectores no identificados como de riesgo, lo que ha implicado mayor desconocimiento por parte de los trabajadores y menores medidas de seguridad por parte de las empresas.

En segundo lugar, habría que hablar de los afectados por exposición paralaboral o familiar. Se trata de las personas que han convivido con los trabajadores de sectores de riesgo y que han estado expuestos por distintas vías, entre otras, por el amianto que se traía en las ropas de trabajo.

En tercer lugar están los afectados por exposiciones ambientales. Se trata fundamentalmente de las personas que han residido cerca de las plantas donde se manipulaba amianto pero también usuarios de productos que contienen amianto. Se calcula que el 15% de los mesoteliomas pleuras atribuibles al amianto son por exposición ambiental.

4. ¿Cuánto tiempo de exposición al amianto es necesario para poder desarrollar alguna patología derivada?

El periodo de latencia, es decir, el que trascurre entre la exposición y el desarrollo de la enfermedad es de entre 10 y 20 años para la asbestosis, y de entre 20 y 40 años para los cánceres del amianto. Este hecho dificulta extraordinariamente el reconocimiento del origen de la enfermedad porque en muchas de las víctimas el cáncer debuta cuando se ha abandonado la actividad laboral.

5. En estos días el debate sobre los riesgos del amianto está de actualidad tras la polémica de presencia de este mineral en los trenes de Metro de Madrid. ¿En qué otros lugares/instalaciones puede existir la posibilidad de hallar presencia de amianto?

El riesgo está ligado a la potencial liberación de fibras de amianto al ambiente y a su posible inhalación por parte de los usuarios del metro. No conozco con detalle en qué componentes se encuentra el amianto en esos vagones por lo que prefiero ser cauto a este respecto.

De lo que no cabe duda es de que es exigible a una empresa pública y a los responsables políticos que afronten con diligencia el problema e identifiquen y retiren aquellos coches afectados para reducir la posibilidades de exposición.

Minimizar el problema por parte de los responsables a lo largo de las últimas décadas es una de las causas de la epidemia de cánceres del amianto que sufrimos y seguiremos sufriendo hasta 2040.

6.  ¿Cuál es la incidencia en España de las enfermedades derivadas del amianto?

En España carecemos de registros fiables de expuestos y de afectados. La horquilla de expuestos oscila entre los 60.000 que estimó en 1991 el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene y los más de doscientos mil que señalan algunas fuentes sindicales. A ellos habría que sumar las exposiciones ambientales.

Respecto a la incidencia de enfermedades derivadas del amianto, el dato utilizado internacionalmente para conocer la magnitud de la carga de enfermedad es el número de fallecidos por mesotelioma pleural, ya que su única causa es la exposición al amianto.

Según el INE, entre 2007 y 2011 se produjeron 1.297 fallecimientos por mesotelioma pleural en España (925 hombres, 372  mujeres). Se estima que el 80-85% de ellos serían atribuibles a exposiciones laborales y el resto a exposiciones ambientales.

Para el mismo periodo, en nuestro país fallecieron 101.906 personas por cáncer de bronquio y pulmón (86.093 hombres, 15.813  mujeres), según el INE.

Las estimaciones más conservadoras, consideran que el 4% de los fallecimientos por cáncer de pulmón son atribuibles a exposiciones laborales al amianto.

Por tanto, en torno a 4.076 muertes registradas en nuestro país por esta causa entre 2007 y 2011 se deberían a exposiciones laborales al amianto. A estas cifras habría que sumar el número de fallecidos por asbestosis y por otros cánceres ligados a la exposición al amianto como el de laringe.

7.  Tras estas cifras, ¿cuál es la realidad a la que se enfrentan los afectados?

Si los datos anteriores son dramáticos y muestran la magnitud de la carga de enfermedad y muerte que supone el amianto, a ello hay que sumar la falta de reconocimiento de las víctimas por parte de nuestro sistema de seguridad social.

Sólo el 6,4% de los hombres y el 4,4% de las mujeres que fallecieron entre 2007 y 2011 en nuestro país por mesotelioma pleural atribuible a exposición laboral al amianto han sido reconocidos como enfermos profesionales por la Seguridad Social.

La tasa de infra-registro de los fallecidos por cáncer de bronquio y pulmón atribuibles a exposición laboral al amianto es aún mayor, el 98,8%. La primera consecuencia de este infra-reconocimiento es la privación a las víctimas de sus derechos en términos de prestaciones y de reconocimiento social.

La segunda consecuencia es la socialización de los costes de la enfermedad que son transferidos desde las empresas responsables de las exposiciones laborales causantes de la misma a la ciudadanía general y a los Servicios de Salud. Hemos estimado que el coste directo de la asistencia médica y farmacéutica dispensada a los afectados por el Sistema Nacional de Salud de nuestro país ha ascendido a 464 millones de euros entre 2004 y 2011.

La tercera consecuencia del infra-reconocimiento es la dificultad que entraña para el desarrollo de programas de prevención de riesgos por parte de las empresas y las autoridades laborales.

8. ¿Cuántas personas tendrán problemas de salud a consecuencia del amianto?

De nuevo el dato más indicativo es la estimación de la mortalidad por mesotelioma pleural. La últimas estimaciones realizadas por un equipo multidisciplinar liderado por el doctor  Gonzalo López Abente del Instituto de Salud Carlos III y publicado en 2013, indican que entre los años 2016 y 2020 fallecerán un total de 1.319 personas debido a este tipo de cáncer (mesotelioma pleural), lo que suponen 264 muertes al año.

En 2020 se alcanzaría el “pico de la epidemia”, aunque se estima que seguirá habiendo fallecimientos por esta causa hasta 2040. Obviamente a esta cifra hay que sumar los fallecidos por cáncer de pulmón, que serán una cifra muy superior. En breve estaremos en condiciones de constatar estas estimaciones con los datos de mortalidad de 2017 y 2018.

9. En España ¿se está cumpliendo con la obligación de retirar este material allí donde aún se mantiene?

En 2006 se regularon en nuestro país las disposiciones mínimas de seguridad y salud aplicables a los trabajos con riesgo de exposición a amianto. Estos trabajos comprenden fundamentalmente la retirada del amianto instalado, los trabajos de mantenimiento y reparación sobre materiales que contienen amianto, y las actividades de transporte, tratamiento y/o destrucción de residuos.

Hay un creciente sector del desamiantado en España en el que conviven empresas serias que cumplen con rigor la normativa con otras oportunistas que no siguen de la forma deseable los protocolos. Otro hándicap añadido es la carencia en nuestro país de un censo de amianto instalado, lo que impide la adecuada vigilancia de este tema.

10.  ¿Por qué es tan importante abordar esta problemática?

El amianto es un grave problema de salud pública por lo que es necesario abordarlo desde distintos ángulos. En primer lugar, mediante el adecuado reconocimiento de las víctimas como enfermos profesionales.

No es de recibo que solo un ínfimo porcentaje de los afectados sean reconocidos por la Seguridad Social. Los afectados y sus familias viven un verdadero calvario procesal para ver reconocidos sus derechos o para logar indemnizaciones de las empresas responsables. La creación de un Fondo de Compensación para las víctimas podría paliar esta injusta situación.

Además es necesario continuar con los programas de vigilancia de la salud de las personas que estuvieron expuestas. El Programa Integral de Vigilancia de la Salud de los Trabajadores Expuestos al Amianto (PIVISTEA), creado en 2003, es una herramienta fundamental en ese objetivo.

A finales de 2012, 38.642 trabajadores pertenecientes a 2.474 empresas de 15 comunidades autónomas estaban incluidos en el programa.

El 63% son trabajadores post-expuestos, cuyo seguimiento corresponde al Sistema Nacional de Salud, y el 28% eran expuestos, cuyo seguimiento corre a cargo de la empresa. Es fundamental ampliar el programa e incluir en él a todos los trabajadores que estuvieron o siguen estando expuestos.

Por otro lado, es imprescindible que los casos de enfermedades causadas por el amianto que se han diagnosticado en el programa de vigilancia  (3.398 enfermedades hasta finales de 2012) sean reconocidas como enfermedades profesionales, algo que solo ocurre en menos del 2% de los casos.

Por último, es necesario avanzar en la confección de un censo de amianto instalado en nuestro país y en políticas activas de crear espacios libres de amianto mediante el desamianto con garantías para los trabajadores y la ciudadanía del amianto instalado.

Es la falta de dicho censo y de compromiso político de los responsables públicos para impulsar los programas de desamiantado de lo que nos lleva a descubrir episodios como el que nos ocupa que supone que a día de hoy se pueden seguir produciendo exposiciones a este material cancerígeno que aumentará el ya terrible legado de enfermedad y muerte que ha generado el manejo del amianto.


 

sábado, 16 de febrero de 2019

UNION NAVAL DEBE INDEMNIZAR CON 21,5 MILLONES A 300 EXTRABAJADORES POR EL AMIANTO



Unión Naval debe indemnizar con 21,5 millones a 300 extrabajadores por el amianto

Unión Naval de Levante indemnizará a más de 300 trabajadores y familiares con un total de 21,5 millones de euros por las dolencias ocasionadas como consecuencia de la exposición que sufrieron al amianto durante el tiempo que trabajaron para esta empresa, perteneciente al Grupo Boluda.

Así se ha acordado en un auto del Juzgado de Instrucción número 12 de València de homologación del acuerdo alcanzado entre la compañía naval y los afectados por el amianto, fechado el pasado 8 de febrero y contra el que cabe recurso en el plazo de cinco días. Las partes han sido convocadas el próximo día 15 en la Ciudad de la Justicia de València con el fin de materializar el acuerdo.

Dolencias pulmonares

La denuncia que originó este procedimiento tiene su causa en la aparición en los denunciantes de una serie de dolencias pulmonares como consecuencia de la exposición al amianto durante los periodos temporales que estuvieron prestando sus servicios para Unión Naval.

A través de este acuerdo, Unión Naval hace frente con estos 21,5 millones a las indemnizaciones a los afectados, que llegan hasta los 100.000 euros en el caso de cada uno de los trabajadores ya fallecidos. A cambio, los reclamantes renuncian a emprender cualquier tipo de acción encaminada a pedir nuevas prestaciones por los daños y prejuicios sufridos hasta ahora u otros que pudieran sobrevenir relacionados con la exposición al amianto u otras sustancias.

"Miedo a que salga algo"

En declaraciones a Europa Press, dos de los afectados, J.D., que actuó como oficial de primera de Tallerería en Unión Naval, y C.T., que ejerció de electricista, han explicado que el amianto estaba "por todos los sitios", como en los tableros de los camarotes o en la sala de máquinas de los barcos.

Han indicado también que hasta el año 2000, con la reparación del remolcador 'Ártico', se estuvo trabajando en embarcaciones en los que se había utilizado este material y hubo una "falta de información" y de "medios de protección".

Estos dos extrabajadores de la naviera han asegurado que han sufrido repercusiones psicológicas, ya que afirman que tienen "miedo a ir al médico y que salga algo o que se haya afectado a la familia". "En cualquier momento te sale mesotelioma y sabes que tienes seis meses de vida", han señalado.

Fondo de compensación para las víctimas

Precisamente en estos momentos se encuentra en negociación en el Congreso una ley para indemnizar a víctimas del amianto y el pasado 27 de enero los grupos del Congreso alcanzaron un preacuerdo para delimitar qué cotizaciones sociales y fondos de la Seguridad Social servirán para nutrir el fondo de compensación para este fin.

La iniciativa, impulsada desde el Parlamento del País Vasco para establecer un fondo de compensación para víctimas de este material cancerígeno, celebró su debate de totalidad en octubre de 2017 pero por sucesivas prórrogas en su fase de enmiendas no se pudo iniciar su negociación en ponencia hasta más de un año después.

Ahora, los grupos han comenzado su negociación, llegando la pasada semana a los primeros consensos en torno a su organización, su finalidad y los recursos de los que dispondrá por ley.


 

lunes, 7 de enero de 2019

TRIBUNAL SUPREMO CONFIRMA INDEMNIZACIÓN A FAMILIARES DE MUJERES FALLECIDAS POR INHALAR AMIANTO AL LAVAR Y PLANCHAR ROPA DE SUS MARIDOS



TRIBUNAL SUPREMO CONFIRMA INDEMNIZACIÓN A FAMILIARES DE MUJERES FALLECIDAS POR INHALAR AMIANTO AL LAVAR Y PLANCHAR ROPA DE SUS MARIDOS

La Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha confirmado una indemnización de unos 260.000 euros a diez familiares de cuatro mujeres fallecidas por amianto, cuyos maridos trabajaron en la fábrica de Uralita en Getafe, inadmitiendo los recursos de casación y extraordinario por infracción procesal interpuestos por la representación de la empresa contra la sentencia dictada el 5 de abril de 2016 por la Audiencia Provincial de Madrid.

Según el auto del pasado 31 de octubre, al que ha tenido acceso Europa Press, la sentencia recurrida concluye compartiendo la valoración de la prueba realizada por el juez de primera instancia, quedando probado que “las enfermedades padecidas por las esposas de los cuatros trabajadores de Uralita tuvieron una relación causa a efecto en la inhalación de polvo de amianto al lavar y planchar ropa de trabajo de sus maridos“.

Además, recogiendo los términos de la sentencia de primera instancia que asume el tribunal de apelación, se concluye que la empresa “no ha acreditado suficientemente que adoptara, no ya las medidas a que legalmente viniera obligada, sino aquellas que conforme a los conocimientos habidos en el momento en el que debieron producirse los hechos litigiosos, entre 1962 y 1992, debían haberse adoptado”.

Asimismo, se señala que la actividad productiva se desarrollaba con materiales “que conocía ya desde al menos 1940 eran especialmente peligrosos, no habiendo probado desde luego la misma en forma suficiente, a juicio del tribunal de apelación, la eficacia de las medidas de seguridad al efecto adoptadas por ella para evitar en lo posible la existencia de fibras de amianto, al no constar en los autos prueba pericial al efecto”.

El Tribunal considera que tampoco se adoptaron medidas en materia de prevención y seguridad e higiene tendentes a evitar una inhalación, “no ya solo por parte de los trabajadores, sino igualmente por parte de aquellas personas que sabían que podían entrar en contacto con fibras de amianto, inhalando su polvo, en tanto que quedaban adheridas a la ropa de sus trabajadores, por ocuparse del lavado y cuidado de la misma”.

“Y ello no solo respecto de la ropa de trabajo, sino incluso de la ropa de calle que durante mucho tiempo se dejó en la misma taquilla que la ropa de trabajo, no constando a la Audiencia, cuándo instaló Uralita taquillas diferenciadas para guardar una y otra ropa”, añade el auto.

La primera sentencia de este proceso fue en enero de 2015 por parte del Juzgado de Primera Instancia número 38 de Madrid, que condenó a Uralita a indemnizar con 281.948 euros a once familiares de las mujeres de cuatro trabajadores de la factoría de Getafe, fallecidas por inhalación de polvo de amianto entre 2011 y 2013, aunque la Audiencia Provincial dejó fuera de las indemnizaciones en 2016 a uno de los beneficiarios.


 

sábado, 24 de noviembre de 2018

RATIFICADA UNA CONDENA POR UN FALLECIDO QUE TRABAJO CON AMIANTO



Ratificada una condena por un fallecido que trabajó con amianto

La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha desestimado el recurso presentado por Navantia contra la sentencia del Juzgado de lo Social número 2 de Cádiz que condenó a esa empresa, a Izar y a Piquetas Mecánicas a indemnizar con 46.500 euros a la viuda y a la hija de un trabajador que estuvo en contacto con amianto durante años y murió tras padecer un cáncer de pulmón.

Los hechos se remontan al periodo comprendido entre los años 1955 a 1963, fechas en la que el trabajador estuvo prestando sus servicios como trabajador de Astilleros Españoles, en la filial Piquetas Mecánicas, arreglando buques en el dique seco Nuestra Señora del Rosario. El bufete Ortiz Abogados, que representa a la familia del demandante, explicó que en ese trabajo, el fallecido estuvo en contacto directo con el polvo de amianto, material que se usaba en aislamiento de motores y cabinas.

Tras la demanda, el Juzgado de lo Social número 2 de Cádiz estimó parcialmente la reclamación y concedió a la viuda e hija del trabajador el 50% de la indemnización mínima contenida en el baremo relativa a accidentes de tráfico, señaló Ortiz Abogados.

La sentencia consideró probado que el trabajador fallecido fue diagnosticado de silicosis pulmonar en junio de 1980 y que le fue reconocida en 1989 la incapacidad permanente absoluta, derivada de enfermedad profesional.

Un TAC realizado al trabajador en el año 2006 y el resultado de la autopsia pusieron de manifiesto claramente, explicó Ortiz Abogados, la existencia de placas pleurales de asbestosis.

El juez, añadió el bufete, afirma en su sentencia que se puede atribuir por mitad a cada enfermedad la causa de la muerte, por lo que concedió el 50% de la indemnización que correspondería aplicando el baremo de los accidentes de tráfico.


Foto: Diario de Cadiz